sábado, 29 de enero de 2011

Soy Adicto… A la lectura…


Soy Adicto… A la lectura…



Hola, mi nombre es César y soy adicto… A la lectura…

Lo confieso, desde muy pequeño he tenido la “mala costumbre” de devorar cuanto libro, revista, periódico, historieta o papel impreso llegara a mis manos…

La principal culpable de esto es mi madre.
(Al menos es esto si tenia razón Freud, al parecer)

Mientras los demás niños recibían otro tipo de regalos en su Cumpleaños o en Navidad
(y algunos, los mas, no recibían nada o casi nada), ella me regalaba pequeños cuentos ilustrados. Y de ahí surgió mi fascinación y lo que alguien mucho tiempo después llamó mi “fijación mental” por la lectura.

Pero por haber cometido el “atroz delito” de nacer pobre, el placer de la lectura estuvo limitado a la medida de mis escasas posibilidades económicas…

Y en mis años de educación secundaria llegaba a extremos tales como que me auto obligaba al ayuno y pasaba semanas sin almorzar para ahorrar ese dinero y así poder comprarme algún libro usado de los que podía conseguir entre los vendedores de libros y revistas usados del Mercado Publico de David y algunos otros lugares que ya no recuerdo o que ya no existen…

Alguien más me definió mejor:
“Eres un lector compulsivo”, me decían.
Y quien lo dijo tuvo mucha razón.
De hecho, no solo me fascina leer, con el tiempo se me ha vuelto una necesidad, una “adicción”, un “vicio”.

Y como las cosas “malas” son las que mas fácilmente se aprenden, he tenido la “mala” idea de buscar la compañía de otras personas que, al igual que yo, tengan la mala costumbre de leer y analizar lo leído.

Y una de esas personas me dio este mal consejo:
“Hermano, los libros no son de quien los tiene, sino de quien los necesita”.

Y como yo los necesito, algunas veces he seguido este mal consejo al pie de la letra, cosa que no ha sido fácil para mi, porque otro de mis peores defectos es el de ser enfermizamente honesto.
De hecho, una vez encontré 10,000 Balboas y busqué a su dueño y le entregué su dinero y esa persona en agradecimiento a mi honestidad ni las gracias me dio, pero eso es otra historia.

El hecho es que hoy no ha sido necesario expropiar ningún libro.

Un señor muy buena gente (a quien muchos llaman “poeta” y a quien yo, por el cariño y el respeto que le profeso (y que se ha ganado a pulso) le digo “Maestro”) me ha regalado dos tomos de sus obras.
No se si él lo sepa (aunque creo que se lo dije cuando me los regaló) que ese era el regalo que siempre quise y que nunca tuve… Hasta ahora…

Cuando yo sea grande, quiero ser como él.

Aunque pensándolo bien, ya me falta menos, no sé todavía si para ser grande o para ser como él (que al final para mi es la misma cosa), pero definitivamente ya me falta menos para serlo…



Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165

21 de Mayo de 2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario