sábado, 29 de enero de 2011

Hoy se murió mi Gato…


Hoy se murió mi Gato…

Hoy se murió mi Gato.
Lo quería mucho y
¿Saben que?
No me dolió el saber que ya no lo volvería a ver más.
Aun recuerdo cuando lo llevaron a mi casa.
Era solo un gatito chiquitito, dormía conmigo en las noches
y me mordía los dedos de los pies al amanecer para que me despertara.
Lo llamé “Adelita”, porque como era blanquito y chiquitito,
yo estaba convencido de que era hembra.
Pero cuando creció y por las noches no me dejaba dormir por el escándalo que hacia cuando copulaba con las gatas de los vecinos, no volvió a dormir más conmigo.
Y así mismo como lo quise tanto cuando creía que era hembra,
así mismo deje de quererlo cuando supe que era macho.
Y le puse por nombre “Sandino”.

Sandino, así se llamaba mi Gato.

Al tiempo trajeron a casa un nuevo Gato.
Era un gatito apenas, chiquitito, blanquito y macho como Sandino.
Pero solo parecía que eran iguales,
porque en realidad eran tan distintos como el día y la noche.
El nuevo Gato se comportaba más como un perro.
Si lo llamaban, obedecía y caminaba con los ojos apagados,
el rostro sumiso y la cabeza agachada.
No tenía nada que ver con ese fuego en los ojos,
uno verde y el otro azulado que tenía el ahora difunto Sandino.
A los días de llegar el nuevo Gato, Sandino amaneció muerto.
Dice mi Abuelo que fue porque  no soportó ver que otro Gato ocupaba su lugar.
Mi Mamá dice que fue que nos lo envenenó algún vecino envidioso de la mirada de esos ojos, uno verde y el otro azulado que tenía el ahora difunto Sandino.
Sandino, así se llamaba mi Gato.
Y ahora no me importa tanto porque ni como murió, ahora lo único importante es que…
Como extraño a mi Gato…
Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165
19 de Noviembre de 2007

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