A mi Maestra, con Cariño
Paso una vez más frente a su casa,
como tantas veces lo he hecho, durante años…
“Buenos Días Maestra Luca”
“Buenos Días César, que guapo que estás”, me contesta.
Y viene a mi mente el recuerdo de como empezó todo…
Ella es para mí el recuerdo de los arboles frutales enormes que aun siguen dando sus frutos en el amplio patio trasero de su casa, que llenan de una agradable y placida sombra ese lugar…
Y es el recuerdo de los festines solitarios que me daba con esos dulces frutos en los días felices de mi niñez y adolescencia…
Y recuerdo como gracias a ella conocí el placer de la lectura…
Ella siempre compraba (y aun lo sigue haciendo) el periódico todos los días y me dejaba leerlo cada vez que visitaba su casa…
En esa época (al igual que ahora, desgraciadamente…), era muy difícil encontrar alguien que le inculcara a los niños y niñas el “mal habito” de la lectura…
Han pasado muchos años desde aquellos felices días…
Y hoy, paso una vez más frente a su casa…
Y hoy, la sigo viendo como la recuerdo, como la primera vez que la vi,
leyendo el periódico en el portal de su casa…
“Buenos Días Maestra Luca”, le digo
Y me devuelve el saludo
y hago memoria
y caigo en cuenta de que la Maestra Luca
jamás me dio clases en ningún aula de ninguna escuela
ni falta hizo para que yo la quisiera tanto
y recordara cada día, con tanto cariño
que no solo me inculcó desde niño el “mal habito” de la lectura
y que comer frutas es bueno para la salud,
sino que además cada día me sigue enseñando a decir los Buenos Días…
Gracias infinitas por enseñarme el camino que he decidido recorrer,
Maestra Luca,
este mundo necesita urgentemente mas ángeles como usted…
Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165
20-06-2009
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