Maldito entre los Malditos
Yo no debería existir…
Pero existo…
Me lo han repetido miles de veces durante años:
Soy una blasfemia viviente…
¿Un revolucionario que hace música extrema?
¿Un músico extremo que hace la revolución?
¿A quién se le puede ocurrir semejante estupidez,
semejante contradicción,
semejante blasfemia?
Para mis compañeros de música extrema
es una blasfemia que me haya atrevido (y me siga atreviendo)
a hacer la revolución a través de la música extrema…
Para mis compañeros de revolución
es una blasfemia que me haya atrevido (y me siga atreviendo)
a hacer música extrema a través de la revolución…
Para mí, no hay ninguna contradicción entre lo uno y lo otro,
pues yo soy precisamente lo uno por obra y gracia de lo otro
y viceversa, y ambos a la vez…
Pero llevo años intentando que lo entiendan y aun no lo he logrado…
Y tal vez nunca lo logre…
Tal vez tengan razón y si soy una blasfemia viviente…
Proletario entre los proletarios,
excluido entre los excluidos,
rechazado entre los rechazados
perseguido entre los perseguidos…
Maldito entre los malditos…
Así he decidido vivir…
Así he decidido existir…
Así he decidido seguir…
Y así he decidido que he de morir…
Tal vez tengan razón, tal vez no debería existir…
Pero existo, duélale a quien le duela…
Y si les duele, que bueno que les duela…
Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165
12-04-2010
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