De los Burgueses, Su Vino y sus Mujeres
Te odio con todas las fuerzas de mi revolucionario corazón
y cada día que pasa te odio más, precisamente porque no puedo odiarte.
Eres la antitesis de todo aquello por lo que he luchado, lucho y lucharé hasta el final de mis días…
Y aun así, cada día que pasa me fascinas cada vez más, en tantas y tan variadas formas que aun me cuesta creer que en tan poco tiempo me he convertido en tu mascota fiel.
Por eso, he decidido dejar de buscarle la lógica a esto que yo llamo “lo nuestro” (sea lo que sea) y simplemente me dedicaré a disfrutarlo mientras dure.
¿Sabes porque me fascinas tanto?
Porque eres mis peores temores hechos carne.
Porque eres el todo.
Porque eres la nada.
Y a veces, ambos al mismo tiempo.
Eres el caos inconcluso, el ser humano más complicado y complejo que he conocido (casi tan complicado y complejo como lo soy yo), pero a la vez el más fascinante.
Te odio tanto…
Y cada día que pasa te odio más, precisamente porque no puedo odiarte, aunque me sobren las razones para hacerlo…
Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165
19 de Noviembre de 2005
No hay comentarios:
Publicar un comentario