sábado, 29 de enero de 2011

Mi Última Propuesta



Mi Última Propuesta





Ezequiel
(César Santos Jr.)


Para todos aquell@s que alguna vez cometieron el “atroz delito” de Amar...



A mi Madre y mi Hermanita,
las dos Marías (y Teresas) de mi Vida,
por enseñarme que el Amor no es una condición mental,
sino una decisión personal…




(Para exorcizar mis demonios…)



Así es, Vida mía…
Hice un pacto con el destino…

Yo me comprometía a ser todo lo contrario de lo que mi padre, mis abuelos y  casi todos los hombres de mi generación, antes y después de mí, habían decidido ser, fuera por la fuerza de la razón, o por la razón de la fuerza:  
  
 Miserables que consideraban que las mujeres  solo eran un objeto, una cosa, que creían firmemente que cada mujer sobre la faz de la tierra eran cuando más un hermoso pedazo de carne sin alma que solo habían venido a este mundo con un solo propósito y ninguno más (salvo el de parir):    

Darle placer al hombre, y nada más que eso…

¿Por qué tomé esa decisión?

El ver a mi madre llorar una sola vez por lo que mi padre fue capaz de hacerle me hizo entender más que claramente en lo que NO quería convertirme…

Y pasó el tiempo y entre más pasaba el tiempo, mientras iba creciendo e iba pasando de niño a adolescente y de adolescente a hombre, mas me iba endureciendo en mi firme propósito de llevar a cabo mi decisión, pasara lo que pasara, sin importar cual fuera el precio a pagar por ello…   
                            
Y en el proceso (o más bien, gracias a ese proceso) me hice hombre, así, sin más, ni menos y eso no me hizo (ni me hace) ni mejor ni peor que nadie, no soy un santo, no soy un héroe, ni un mártir, simplemente soy alguien que decidió, por su propia voluntad, dedicar su vida a una causa…

Y esa causa es hacer absolutamente todo lo que haga mientras me quede aire en los pulmones, sangre en las venas y electricidad en las neuronas, por Amor, ni mas, ni menos que eso…

Y recorrí la vida, como un nómada, como un mendigo de cariño, buscando el Amor en donde pudiera ser hallado…

Y siempre, cuando creía, con los ojos cerrados y los brazos abiertos, que lo había encontrado, por una u otra razón, siempre se alejaba de mi lado… 

Hasta ahora…

Parecía que había nacido con un enorme vacío dentro de mí, que con el paso del tiempo se había hecho más y más grande y más y más profundo…

Trataba de llenar ese vacío con mi interminable búsqueda del Amor, con la compañía de mis amigos, que al igual que yo también realizaban su propia búsqueda de la felicidad y que en la práctica fueron (y son) más que mi familia,  con licor (hasta hace más de diez años, que por mi propia voluntad me volví abstemio total, pero esa es otra historia que en algún otro momento contaré) o con lo que fuera, y ese “lo que fuera” se resumía a leer libros, revistas y cualquier cosa impresa que cayera en mis manos en cantidades industriales y escuchar (y hacer) música en igual cantidad, además de dedicarme en cuerpo y alma a cuanta causa justa de ser luchada existiese, por imposible e inalcanzable que esta fuera o pareciera…

Tal vez el hecho de que haber sido casi un huérfano, tanto por la ausencia de la figura paterna desde muy temprana edad, como el hecho de que casi, casi no tenia familia por parte materna (al menos no en el país en el que nací) y que casi, casi (con muy gloriosas y contadas excepciones) la “familia” que tenia, por parte paterna, eran poco más que extraños para mi, y yo para ellos, y viceversa…

Los cambios, o etapas en mi vida, han sido marcados siempre por momentos “catastróficos”, no recuerdo un solo momento decisivo en mi vida en que no haya ocurrido algo transcendental que me obligara a reevaluármelo todo y decidir entre quedarme hundido en el fango o seguir adelante en mi terca y necia batalla personal por ser cada vez mejor y no todo lo contrario…
Pero ni todos los libros, ni toda la música, ni todas las causas justas de ser luchadas del mundo me podían preparar para lo que venía…

Según yo, el aquel momento era ya un hombre realizado:

Tenía un buen trabajo, con un buen sueldo, ya había decidido al fin reanudar mi carrera universitaria (mi proceso “académico” es otra larga, larga historia, que tal vez en otro momento, con más calma, contaré), tenía una mujer hermosa a mi lado, que me amaba como yo a ella (o eso creía yo firmemente), incluso, por primera vez en mi vida, había decidido comprometerme con alguien para el resto de nuestras vidas, y de repente, pasó…

4 días después de nuestro compromiso, ella me dejó, sin ninguna explicación, y hasta el día de hoy, sigo sin saber que la motivó a hacerme eso…

La llamé por teléfono hasta el cansancio, le rogué, le supliqué, fui a su casa, pedí a mis “suegros” alguna explicación…

Y la respuesta fue el silencio…

Y, claro, tanto dolor no podía llegar solo…

Mi madre, que luego de años y años de soportar y soportar, al fin hizo explosión y le tiró en un par de bolsas de basura todas sus porquerías a mi padre a la calle (literalmente), me tenía una noticia para la cual nada, ni nadie jamás me podría haber preparado…
Eran mediados del año 2005…

Mientras todo nuestro país se debatía en medio de la lucha por la defensa del Sistema de Seguridad Social, el mismo al cual mi madre se había dedicado en cuerpo y alma por más de 30 años, ella fue diagnosticada con Cáncer en el Seno Izquierdo…

Esto era más de lo que yo podía soportar, o eso yo creía en ese momento…

Pero dicen que las situaciones extremas sacan lo mejor (o lo peor) de las personas a la luz…

Y, en mi caso, así fue, para mejor, o eso creo yo ciegamente…

Quien les escribe estuvo al frente de quienes, durante 10 días hicimos de la UNACHI un símbolo de lucha y de resistencia a nivel nacional en contra de aquella nefasta acción del gobierno de aquel entonces…

Tal vez suene muy “heroico” escribir todo esto ahora, que ya han pasado algunos años desde estos acontecimientos, pero una cosa es leerlo (o escribirlo) y otra cosa muy distinta haberlo vivido…

Como les iba diciendo…

Nuestro lema de lucha era el siguiente:

“La vida de nuestras madres y de nuestros seres queridos no está en venta, no se negocia, se defiende”.

Y así fue como me gradué de hombre…

En medio de la persecución en nuestra contra, a escondidas logré llegar a mi casa, donde estaba mi madre, postrada en una cama, debilitada terriblemente por los estragos que hacía en su cuerpo la quimioterapia.

No la había podido ver en meses, porque el solo hecho de intentar ir a verla la pondría a ella en un peligro y una zozobra que no le ayudaban para nada con su condición de salud.

Al verla, me le acerque y rompí a llorar como un niño…

Le pedí perdón por no poder estar a su lado cuando más me necesitaba y por ser un “iluso”, un “soñador” que defendía una causa que en ese momento parecía a todas luces imposible de ganar…

Y además, por ser un fracaso total tanto en el Amor, como en todo lo demás…

Y mi madre, en medio de su debilidad, sacó suficientes fuerzas para tomar mi mano y decirme, mirándome a los ojos, lo siguiente:

“Tu ve y cumple con tu deber, que yo estoy bien, y todo lo que hagas a partir de ahora, hazlo por mí. Te quiero mucho, cuídate mi Amor y que Dios te bendiga a ti y al resto de los demás muchachos.”

En ese momento, la abracé, le di un beso y me puse de pie.

Y a partir de entonces, con la bendición y con el Amor de mi madre sobre mí,  me sentía de acero.

No importaban el hambre, el sueño, el cansancio, el peligro de la muerte, la soledad, nada de esto era importante, a partir de entonces mi fe en el triunfo final era total.

Y ganamos.

Y mi madre venció el Cáncer.
Y pasaron los Años y la soledad se iba y venía, por momentos, pero mi corazón no había vuelto a saber que era sentir el escalofrío del Amor, hasta que…

Hasta que la vi caminar por primera vez por los pasillos de mi facultad…

Y pasaron dos largos años hasta que al fin me dijo “Sí”, a las 5 de la tarde del 24 de septiembre de 2007, en las bancas del pasillo que da a nuestra facultad, mientras el atardecer más hermoso que alguien podría imaginarse jamás, enmarcaba el momento con una poesía tal que el mismísimo Neruda envidiaría…

Y pasamos casi 3 años juntos, en la relación más intensa que he vivido hasta ahora, con todos sus momentos buenos y con todos sus momentos malos, con peleas, reconciliaciones, separaciones y reencuentros, celos absurdos y enfermizos y una entrega total y absoluta, un Amor más allá del Amor…

Y llegó el año 2010…

Cuando al fin, a pesar de todos los obstáculos para lograrlo (que, como mencioné anteriormente, sería larguísimo de explicar, pero tal vez en otro momento lo haga) estaba a punto de graduarme, y luego de haber ganado, para variar, contra todo pronóstico, todos los cargos por elección a los que podría aspirar un estudiante en la UNACHI, mi madre, nuevamente, fue diagnosticada con Cáncer en el Seno Izquierdo, si, en el mismo sitio donde había recibido radio y quimioterapia hacia años…

El golpe me envió al piso de inmediato…

No lo podía creer,
¿Cómo era posible que esto le pasara de nuevo a mi Madre,
la mujer más cercana a la santidad que he conocido?

Pero nada me tenía preparado para lo que aun faltaba…

La mujer con la que había decidido compartir el resto de mi vida y con la que ya había hasta ese momento compartido todo durante casi 3 años, me dejó total y absolutamente solo con mi dolor, así de brutal como suena…

Ella, que durante el tiempo que estuvimos juntos era como una compilación de varias personas (y a veces a la misma vez), había sido a partes iguales mi premio y mi castigo, mi refugio y mi tortura, la causa y solución de todos mis problemas y el motivo y razón por el que hacía todo lo que hacía, pues todo lo que hacía, lo hacía por ella, por Amor a ella, ni mas, ni menos…

Nuestros últimos días juntos fueron una interminable sucesión de peleas sin sentido, golpes e insultos de su parte hacia mí sin razón ni motivo aparente, en público y en privado, de los cuales aún conservo las cicatrices intactas en mi piel, pero lo peor aún estaba por llegar…

Nuestra última discusión empezó con su rechazo a que yo le tomara una fotografía… siendo yo fotógrafo, y ella mi principal modelo, ese rechazo sonaba mas que ridículo, o al menos así me parecía a mí en ese momento…

Tiempo después me daría cuenta de que pasó en realidad…

Resulta ser que, a pesar de lo que dicen los matemáticos, algunas veces, uno más uno no es dos, sino tres…

A finales del año 2009 nos habíamos separado, contra mi voluntad, por dos meses, más o menos (el motivo de nuestra separación, si es necesario, luego lo explicaré, pero solo recordarlo me da una vergüenza ajena inmensa)

Durante ese tiempo, pasaron cosas curiosas en ella:

Se hizo la mejor amiga de una mujer, que, antes de eso, odiaba a muerte (y a la cual ahora adora, que ironía, ¿No?) y con la cual no me podía ver ni conversar siquiera y que según ella era una “puta, zorra y ramera que solo se la pasaba de discoteca en discoteca y de bar en bar”, y que ahora era su acompañante permanente, además de que “conoció” y empezó a salir con el tipo con el que actualmente está, y con el que luego se casó y tuvo un hijo, pero no nos adelantemos a los acontecimientos, sigamos con el orden cronológico de la historia…

De repente, luego de que ya habíamos vuelto a estar juntos (yo la busqué, me declaro culpable de eso…) ella me pidió que cerrara su cuenta en facebook…

¿El motivo?

Pues que su “amigo”, el tipo con el que salía mientras estábamos separados (y que la llamaba constantemente mientras aun estábamos juntos) la “molestaba” y no quería que yo “peleara” con ella por eso…

Lo que en verdad había ocurrido es que el sujeto en cuestión había subido una foto en la que ellos salían juntos, y la fecha de la foto era precisamente en una fecha en que ella y yo ya estábamos juntos nuevamente…

La lógica me decía que me estaban viendo la cara de imbécil, pero como dijo el que lo dijo:

“El Amor nos hace estúpidos” o, dicho en otras palabras, “Cuando estas enamorado, no vez un elefante ni a medio metro de distancia”

Me declaro culpable de eso, también

Pero sigamos con la última discusión…

Luego del asunto de la fotografía, vino lo peor…

Yo, desde el momento en que a mi madre había sido diagnosticada nuevamente, había caído en una depresión profunda…
(De la cual aun no he podido salir totalmente…)

Y se lo decía a ella una y otra vez…

Y ese día, ella me repitió, una y otra vez, que cual era mi drama, que cual era mi “chilladera”, que yo no tenía ningún problema para sentirme así…

No podía creer lo que estaba escuchando…

Y le reclamé, con lo último de integridad, dignidad y amor propio que aún me quedaba, que…

¿En qué me había convertido yo, en una simple mascota que solo dice que si a todo lo que su amo le dice, en un simple “suministrador” de cosas, que solo daba, daba y daba y no recibía nada de lo que se merecía a cambio?

¿En qué me había convertido yo?

¿Cuándo iba a recibir lo que necesitaba?

¿Es que acaso me había reducido a ser simplemente una cosa, un objeto?

Ahora que sentía que mi madre se me estaba muriendo y que por eso estaba pasando por la depresión más grande de toda mi vida, ahora que necesitaba su apoyo más que nunca…

¿Porque me dejaba solo, que había hecho yo para merecer esto?

¿Adónde se había ido todo el amor que decía que me tenia?

Y su respuesta me destrozó el alma:

Ella me miro sin mirarme,
y con la expresión facial más fría que he visto en mi vida se rió de mí,
en mi cara…

Y algo dentro de mí se rompió, se convirtió en fuego, en furia y explotó…

Y en una milésima de segundo puse en una balanza el hecho de seguir compartiendo mi vida con ella y que me hiciera seguir sintiendo que era el ser más miserable del mundo, cuando lo que necesitaba era su apoyo incondicional, versus el dedicarme total y por completo a mi madre, aunque eso me condenara el resto de mis días a la soledad y a estar sin la mujer que más había amado en toda mi vida, hasta ahora…

(Una corta explicación al respecto: Un sobreviviente de cáncer necesita como al aire el apoyo de sus seres queridos, de la gente que le rodea, y necesita tener la autoestima alta, pues si la depresión lo atrapa en sus garras, esa es su sentencia de muerte…
Y, al igual que un sobreviviente de cáncer, aquellos que apoyamos y somos el sostén de un sobreviviente de cáncer, también NECESITAMOS, así, en mayúsculas, alguien que sea nuestro refugio, nuestro sostén, nuestro apoyo en esta situación tan difícil…
Y aquella que yo esperaba que lo fuera, me dio la espalda y me dejo solo, en el momento en que mas la necesitaba…)

Y no dude ni una milésima de segundo al tomar mi decisión…

Y me decidí por mi Madre…

Y le grité en su cara algo que probablemente jamás había escuchado:

Que estaba harto de toda esta basura y que hasta aquí llegábamos…

Y me fui, sin mirar atrás, con la sangre hirviendo, el corazón destrozado y los ojos encharcados en lágrimas de dolor, de impotencia, de soledad y de rabia a partes iguales…

Y la odié a partir de ese momento, la odié con todas mis fuerzas, como jamás había odiado a nadie, porque ya lo dijo el que lo dijo que solo se puede odiar lo que se ha amado, con igual o más intensidad…

Y la soledad ocupó totalmente el espacio que ella había ocupado en mí hasta el día que se fue…

Al día siguiente de nuestra ruptura, ella se fue a celebrar a una discoteca el cumpleaños de un tipo de supuestamente le caía mal, acompañada, por supuesto, de su nueva mejor amiga e (ironía de ironías) se tomo fotos a diestra y siniestra, para que las subieran a facebook…

¿Qué cómo me enteré?

Ella me lo dijo, la única vez que estuvimos juntos otra vez, luego de que no me dejara otra opción más que terminar con ella…

(De lo cual también me declaro culpable)

Y yo me dedique en cuerpo y alma a la mujer por la cual la dejé: Mi Madre…

Y esta vez, dejé todo a un lado: Universidad, Trabajo, Amigos, Pareja, etcétera, etcétera, etcétera y mi Madre se convirtió en mi primera y única prioridad en la vida…

Y mi ex Amor, al tiempo, se fue vivir con el tipo por el cual cerró su cuenta en facebook… 

Y tiempo después, se casó con él, ante la Iglesia creada por los hombres y ante la ley de los hombres…

Y ahora mi madre está pasando por el final de su tratamiento, en el cual he estado con ella en todo momento a su lado.

Y gracias al Sistema de Seguridad Social que nos toco defender con sangre, sudor y lágrimas en el 2005 y al apoyo de tanta y tanta gente que, como yo, amamos a mi madre y la hemos acompañado por este largo y doloroso camino que le ha tocado recorrer de nuevo, una vez más, mi madre está venciendo el Cáncer.

Y yo sigo ahí a su lado, sosteniéndola, así como ella me sostiene y me ha sostenido a mí durante todos los momentos, desde los más bellos a los más difíciles de mi vida…

Y pasó Navidad…

Y antes que el año 2010 llegara a su fin, impulsado una vez más por la soledad tan inmensa que siento, no pude resistir más la tentación y la llamé…

Y lo que me dijo me dejo aun más confundido de lo que ya estaba…

Me dijo que me extrañaba y que lo que vivía con su nuevo amor, era lo más falso que había vivido en toda su vida…

Y llegó Enero…

Y el sábado 15 de Enero, a las 11:21 PM, me llegó el siguiente mensaje a mi celular, de parte de mi ahora ex Amor:

“Te extraño mucho, me haces mucha falta, extraño todo de ti mi Rey…”

Y si antes estaba confundido, ahora lo estaba aún más…

El lunes 17 de Enero la llamé, y hablamos por más de una hora, como lo hacíamos cuando aun estábamos juntos, y, entre otras cosas, me dijo que me amaba, que me extrañaba, que yo era el hombre de su vida…

Y que se iba a casar con su nuevo Amor, porque él le daba todo lo material que yo no le había dado, ni le iba a dar nunca, pero que eso no significaba que no me extrañaba…

Y además, me dijo que que yo le ofrecía a cambio para que ella se quedara conmigo, pues ella quería irse a vivir, casarse y tener hijos originalmente conmigo, pero como yo decidí irme, ella lo estaba haciendo con alguien más…

Pero me amaba y me extrañaba…

No puedo explicar totalmente con palabras lo tan confundido que a estas alturas estaba por todo esto…

Al día siguiente hablamos de nuevo, y ya el tono de su voz era totalmente distinto al del día anterior…

Ahora, con solo 24 horas de diferencia, no solo le había surgido “de la nada” el Amor por su nuevo Amor, sino que además resulta ser que todas sus decisiones recientes se dieron por mi culpa, porque soy, básicamente, un fracasado que no ha hecho ni hará nada de valor por su vida, y, por supuesto, eso convierte al tipo con el que está a su lado en su salvador, pues yo soy, básicamente, una basura y que yo la estaba prejuzgando, porque ella no estaba con su nuevo Amor por interés (o al menos, no solo por ese motivo…)

Y que a partir de ese momento, cada uno debía seguir su camino…

Pasado un tiempo, ella me escribió esto:

“Que bello escribes, yo nunca podre olvidar todo las cosas buenas y lindas que vivimos, tus abrazos, tus besos, la forma de hacer el amor que me hacía sentir la mujer más amada del mundo, nunca podré olvidar todos los momentos malos y buenos que compartimos y es como dices, yo no digo nunca, porque no se los planes que habrán para ti y para mí y aunque en este momento mi vida es diferente nunca voy a olvidar lo importante que eres en mi vida y las muchas cosas que me enseñaste, gracias a ti veo la vida diferente y me veo a mi misma de una manera diferente… Te mando besos y abrazos te deseo lo mejor del mundo... Siempre…
Atte. Tu princesita de la jungla...”

Y llegó el día de su graduación…

Cuando éramos pareja, habíamos planeado repetidas veces que luego de que ella se graduara, nos casaríamos…

Y se lo pedí, ese día…

Y me rechazó, una vez más…

Y ella se casó, pero no conmigo, el 27 de Enero de 2012…

Y a las 12:04 del 10 de febrero de 2012 me dijo:

“Siento celos de la mujer que pueda estar contigo…

¿Cómo dejaste que me fuera?
¿Cómo dejaste que pasara?
No sé qué me pasa, parezco loca…

No sé qué hago hablando contigo a las 12 de la madrugada…
Porque después de conocer lo que tuve contigo no me puedo conformar con menos que eso…
Se ve feo que yo haga esto, no sé ni porque lo hago…

Soy Cobarde…”

A estas alturas del caso, mi cerebro estaba a punto de estallar por esta nueva broma macabra del destino, nadie me había confundido tanto en tan poco tiempo en todo lo que llevo de vida…

¿Qué había hecho para merecer todo esto?

¿Acaso el castigo por haber escogido entre ella y mi madre era esta tan inmensa soledad, esta frustración tan grande y el sentirme como una total y absoluta basura inservible?

¿Y si la hubiera escogido a ella, en vez de a mi Madre, eso de que me serviría, si, total, cuando mas necesité su apoyo, ella me dio la espalda?

Todas estas dudas, todos estos pensamientos se repiten una y otra vez en mi cabeza, desde aquel día en que ella llegó a terminar de restregarme en mi cara (no se me ocurre una acción más vil y sádica que esa) mi miserable estado emocional actual, del cual me declaro el principal responsable…

Pero, a pesar de todo esto, sigo aquí, terco y necio en mi convicción de ser cada vez mejor, a pesar de todo, a pesar de todo…

Ya lo dijo el que lo dijo:

Los importantes no son los que se van, sino los que se quedan…

(O los que llegan…)

Y para mí, solo hay una explicación para todo esto:

Todo, todo lo que he hecho, lo que hago y lo que haré mientras viva, lo he hecho, lo hago y lo haré por Amor, así de sencillo, ni mas, ni menos...

¿Soy un soñador por eso?  ¿Soy un idealista?

Me declaro culpable, confeso y reincidente de ambos cargos...

Y a mucha honra...

Y de por vida...

Y no me arrepiento,
porque lo que se hace por Amor no tiene porque ser perdonado,
aunque el Amor todo lo perdona y todo lo soporta…

Porque el Amor no es para los pendejos, ni para los cobardes, pues todo aquello que se hace con y por Amor no tiene inicio, ni final, pues el Amor nunca deja de ser…

Y no me rendiré, a no ser que algún día me venzan y me convenzan de que es  cierto todo lo que  piensan de mí:

Que soy una basura, que estoy maldito y que soy una porquería que no sirve para nada y que no merece vivir…

Pero, para su desgracia, a pesar de todo, sigo aquí, aunque les duela…

Y qué bueno que les duela, pues ese dolor les recordará cada instante de sus vidas que lo verdaderamente importante no soy yo, sino aquello por lo que lucho:

El Amor y que esa fuerza primordial de la naturaleza nunca podrá ser vencida, ni por ellos, ni por nadie, jamás…

Y, la verdad, de alguna forma  los entiendo, entiendo que me odien, y que no entiendan porque he hecho lo que he hecho, hago lo que hago y haré lo que haré, porque el que jamás ha sentido Amor en su corazón, jamás podrá entenderme…

Y si he sobrevivido a todo esto, sobreviviré a lo que sea, porque soy como el Acero, que se tiempla con el fuego…

Tal vez me vean sangrando, pero aun contra todo pronóstico, aquí estoy, vivo y  respirando…
Y no voy a doblar mis rodillas, no me voy a dar por vencido, aunque el precio a pagar por la libertad sea la soledad eterna, no me voy a rendir JAMÁS, JAMÁS…

Incluso, aún tengo fuerzas para realizar un último acto de terquedad y rebeldía,    no se podría esperar otra cosa de un tipo como yo…

Hoy es el primer día del resto de mi vida
(Sea lo que sea lo que eso signifique...)

Y he tomado, una vez más, una decisión transcendental:

Renovaré mi pacto con el destino…

Me comprometo aun más que hasta ahora, de hoy en adelante y hasta el último de mis días a ser todo lo contrario de lo que mi padre, mis abuelos y  casi todos los hombres de mi generación, antes y después de mí, habían decidido ser, fuera por la fuerza de la razón, o por la razón de la fuerza:       

Miserables que consideraban que las mujeres  solo eran un objeto, una cosa, que creían firmemente que cada mujer sobre la faz de la tierra eran cuando más un hermoso pedazo de carne sin alma que solo habían venido a este mundo con un solo propósito y ninguno más (salvo el de parir):    
                                                   
Darle placer al hombre, y nada más que eso…

A cambio, solo le pido que me envié a alguien que comparta conmigo el resto de mis días, de nuestros días, hasta que nuestros cuerpos estén tan arrugados como pasas, alguien que tome mi mano cuando me toque partir de este lugar, alguien que me ayude a combatir esta soledad que me encadena a vivir de recuerdos y pensar una y otra vez en la posibilidad de todos los “quizás” y que reemplacemos juntos todos esos viejos recuerdos por nuevos y mejores recuerdos de todas nuestras vivencias juntos, alguien que construya, junto a mí, su vida, nuestra vida, alguien con quien envejecer, tener hijos, fundar una familia y ser feliz en el proceso, alguien que sea, en fin, todo por lo que he luchado toda mi vida, pues lo que no te mata, te hace más fuerte, aunque te duela, porque el dolor te recuerda que aún estas vivo…

Y tener vida y salud suficiente para disfrutarlo…

Esta es mi propuesta, Vida mía…

Esta es mi Última Propuesta…

Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
(507) 65934165
Iniciado a las 2:00 AM del 26 de Enero de 2011
Terminado a las 2:00 AM del 27 de Enero de 2011

1 comentario:

  1. sustento lo que te dije hace un rato, eres muy bueno en lo que haces¡¡¡ deberías intentar concursar

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