Los
Hijos del Underground…
Historia
del Rock en Chiriquí / Parte 1
“Toda cultura es extraña para quien no la conoce…”
Actitud y Rebeldía.
Mediados de 1997.
Parrillada “El Portal
del Valle de la Luna”, a un costado de la Pizzeria “Mio Bello”.
Un grupo cada vez mayor de jóvenes, muchos de ellos menores
de edad y algunos aun con el uniforme de sus respectivos colegios puesto, van
llegando para escuchar y corear las canciones de los grupos que Viernes a Viernes
tocan ahí y que antes tocaban en el Bar “VIPS” o en las Parrilladas “el Chocó” y “Yuri”.
Primero fueron KOLDSON, MDP, PARALISIS y ELFHEIM y luego se les fueron sumando LOS HIJOS DEL
MALTRATO, ANTARO, IXOYE, DHARMA, EMPHYZEMAH, LOS D’ RAQUEL, ANCESTORS SWORD, DKS, ASGARD, AKP, EL BARON KAOS...Y SU
CONJUNTO CRIOLLO, ECHA2, NOSOTROS Y LA NIÑA QUE NO CONOCEMOS y muchos, muchos más se sumarian con el pasar de los
años.
El slamdance y el mosh eran obligatorios en esos días, no
como una forma de violencia, sino todo lo contrario, como un gesto de hermandad
entre tus iguales, una danza de rabia y alegría adolescente desatada.
No nos
discriminábamos por el género del Rock que escucháramos, ni como estuviéramos
vestidos, éramos (y somos) hermanos de música, una hermandad que sigue siendo
parte de cada aspecto de nuestras vidas hasta el día de hoy, porque esto no es
solo música, ni mucho menos una moda pasajera, esto es una forma de vida.
Somos
los hijos del “underground”, la “raza odiada” de la sociedad chiricana, que
juntamos nuestra búsqueda de una identidad, nuestras frustraciones, ansias de
libertad y hormonas adolescentes con nuestro amor por la rebeldía hecha música:
el Rock.
Empezamos con instrumentos musicales prestados o hechos por nosotros
mismos (que compartíamos entre todos), muchas veces sin saber al principio cómo
tocarlos, pero aprendiendo en el camino como hacerlo.
Así, “chiricanizamos” el Rock, cantando y contando (gritándolo incluso,
si era necesario) lo que nos pasaba y nos pasa, lo que vivimos y vemos a
nuestro alrededor.
Esto fue lo que muchos que vivimos esa época aun llamamos “los años dorados” del Rock en Chiriquí.
Y ahora, quince años después, somos seres humanos más completos gracias a todo
este proceso que vivimos juntos y que seguimos viviendo día a día.
Somos desde
profesionales productivos hasta padres de familia que vamos dejando nuestra
huella en cada cosa que hacemos y en cada lugar que estamos, haciendo así realidad
la letra de la canción, que al igual que tantas otras, quedó grabada en nuestra mente, en nuestra
alma y en nuestra corazón con fuego por el resto de nuestras vidas:
“Si yo me llego a morir y me voy muy lejos…
¡QUIERO MI TUMBA EN CHIRIQUÍ!”
Por: Ezequiel
(César
Santos Jr.)
Enero de 2012
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