El arte de enamorarse solo…
(Parte 0.25)
Para ella y solo para ella, que sabe muy bien quien es…
Me juré a mi mismo que no iba leerle a nadie esto,
solo a ella,
hasta que intercambiáramos palabras una vez más…
Pero en el preludio de nuestra siguiente conversación
ella me hizo sucumbir a sus encantos,
como siempre…
Ella no lo sabía,
hasta ahora,
claro está…
¿Y cómo podría saberlo?
Aun antes de enamorarme perdidamente de mi ahora ex amor,
yo me había ilusionado solo,
obviamente,
con ella,
como el imbécil enamorado que soy…
Al principio lo que sentía por ella fue un asunto meramente físico,
y no me avergüenzo de aceptarlo públicamente,
no soy ciego,
ni de piedra
y esta fémina no solo fue hecha con mucho, mucho amor,
sino que además se nota a leguas que con ella
la genética y la naturaleza han sido sumamente, sumamente generosas…
Su anatomía es una oda a las curvas y a la proporción,
en ella nada esta de mas, ni nada esta de menos …
Su cabello del color de la noche,
ondeando al viento,
su mirada de niña buena,
su sonrisa coqueta e inocente a partes iguales,
sus piernas contorneadas
que se mueven al compas de sus caderas y su cintura al caminar,
sus brazos de odalisca,
todo en ella grita femineidad…
Y cualquier hombre que se precie de serlo sentiría,
al igual que yo,
que le hierve la sangre en las venas al verla clavar su sonrisa y su mirada en ti,
que son como dardos ardiendo que te queman
hasta lo más profundo de tus entrañas…
Pero todo cambió el día de nuestra primera charla “oficial”…
(Continuará…)
Por: Ezequiel
(César Santos Jr.)
septiembre6@hotmail.com
(507) 65934165
13 de Junio de 2011
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